El 12 de enero pasado sufrimos un golpe muy fuerte. El terremoto afectó a varios departamentos y comunas de nuestro país. Recibimos una enorme bofetada :
Mas de 250 000 muertos, entre ellos varios militantes que luchan desde mucho tiempo a favor de un cambio estructural en nuestra sociedad, varios miles de obreros y obreras perecieron en fábricas, bancos y otras empresas que fueron derrumbados por el choque. El balance es muy pesado.
Mas de 300 000 mil heridos, y 4 000 que se van a quedar descapacitados durante toda la vida.
Aproximadamente medio millón de personas abandonaron la capital para refugiarse en las ciudades de provincias o en las zonas rurales.
Mas de diez mil niños y jóvenes abandonaron su tierra para ir a otro país.
Mas de 3 millones de damnificados, sin mencionar la gran cantidad de escuelas e universidades que desaparecieron, las oficinas estatales y casas privadas que fueron destruidas.
Nosotros, organizaciones, instituciones y personalidades que firman esta nota queremos saludar la memoria de todos los que murieron victimas de esta catástrofe. Queremos presentar nuestras condolencias y nuestra simpatía a todos sus familiares. Aprovechamos para saludar la fuerza y la determinación del pueblo de Puerto Príncipe que desde los primeros momentos se empeñaron para lograr salvar la vida de varios miles de personas prisoneras de los escombros y del concreto.
EL terremoto nos deja como consecuencia una catástrofe social que empeora dramáticamente la situación de las masas populares en el contexto de una economía seriamente debilitada.
Muchos datos históricos y estadísticas disponibles sobre los terremotos indican claramente que se han producido temblores mas fuertes en otros países. Se han producido temblores mas fuertes en nuestro país pero las destrucciones y las perdidas en vidas humanas nunca alcanzaron el nivel de enero 2010. La dimensión de las destrucciones demuestra la incapacidad del sistema y de los que han dirigido los aparatos estatales desde mucho tiempo en nuestro país. Demuestra la mala fe de nuestros dirigentes que no quieren articularse a las reivindicaciones fundamentales de la población.
Desde hace mucho tiempo la comunidad científica haitiana estaba advirtiendo al país sobre las amenazas inminentes de un fuerte terremoto el Estado no ha desarrollado ninguna política de prevención para proteger la vida y los bienes de los ciudadanos frente a este peligro. El desastre se produjo sin ninguna preparación adecuada. Cuando se produjo este terrible terremoto ni siquiera existía ninguna estructura para ayudar a la población a enfrentar el cataclismo. Aún después de un mes el Estado no parece tener ninguna capacidad mínima de respuesta para socorrer a la población en una situación de total inseguridad humana. Al contrario el poder sigue con promesas vacías cuando la población no logra encontrar los requisitos mínimos en carpas, agua, comidas para sobrevivir con dignidad cuando la estación de lluvia se aproxima rápidamente. No hace falta recordar que todo esto son derechos básicos de la población y exigencias que el Estado debe cumplir en términos de producción y de distribución de servicios esenciales.
Lo que ocurrió el 12 de enero es el resultado de un estilo de gestión despreocupada e irresponsable que los dirigentes del Estado están aplicando. Una conducción irresponsable asociada a la aplicación de una política neoliberal que esta haciendo cambios para reforzar el sistema de explotación ejercida por las clases dominantes en una lógica de saqueo de las riquezas de nuestro país. Es el resultado de todo un conjunto políticas que marginalizan a la mayoría de todas las decisiones adoptadas orientando el porvenir del país.
Hoy las dramáticas consecuencias generan costos altísimos para la población haitiana. Las potencias imperialistas se aprovechan de esta terrible crisis humanitaria que aplasta al Pueblo de Haití para ofender aún mas la soberanía del país. El imperialismo norteamericano envió miles de soldados, aviones y tanques de guerra con el pretexto de responder a las emergencias. Los imperialistas europeos y canadienses decidieron también enviar una cantidad de soldados para exhibir su fuerza en la tierra heredad de nuestros ancestros que pagaron un alto tributo de sangre par conquistar la libertad y la autonomía. Estas fuerzas refuerzan la presencia militar de los ejércitos imperialistas (pequeños y grandes imperialistas) que se instalaron en nuestro país desde 5 años bajo el paragua de las Naciones Unidas.
Denunciamos igualmente las modalidades de despliegue de la ayuda internacional en el terreno que demuestran claramente la naturaleza dependiente y sumisa del Estado haitiano y de nuestros gobiernos. Sin embargo aprovechamos para aplaudir las muestras de generosidad y de empatia manifestadas por amplias redes de organizaciones populares y progresistas a nivel nacional y mundial. Ciudadanos en todas partes en nuestro planeta y también los haitianos de origen que viven en el extranjero demostraron su activa y fraternal solidaridad con las luchas del pueblo haitiano en esta catástrofe del 12 de enero del 2010.
Nosotros, organizaciones, instituciones y personalidades que firmamos esta nota decidimos lanzar una campaña nacional e internacional para difundir una visión alternativa sobre los caminos adecuados para reconstruir nuestro país. Una visión que articulada a partir de la solidaridad entre personas y entre pueblos. Una visión basada en el reforzamiento de la producción nacional, que busca valorizar a las riquezas del país que busca resolver las dificultades estructurales, que busca desarrollar las oportunidades para construir un nuevo país, otro Haití.
Nosotros, organizaciones, instituciones y personalidades que firmamos esta nota decidimos contribuir, a través una amplia y profundo movilización a la emergencia de una fuerza social capaz de destruir el sistema de dominación y su Estado y que tenga la capacidad de poner en marcha un proceso de reconstrucción en el cual se atacan los problemas fundamentales de las masas populares. Estos problemas deben ser la prioridad y el eje central de nuestras intervenciones en campos tales como la vivienda, el medio ambiente, la alimentación, la educación, la alfabetización, el empleo, la salud para todos y todas. Un plan donde se erradica la explotación, la pobreza, las desigualdades económicas y sociales, un plan para construir una sociedad que se fundamenta en la justicia social.
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Puerto Príncipe 13 de febrero del 2010.
Por autentificación :
Camille CHALMERS (PAPDA)
Marc-Arthur FILS-AIME (Inisyativ Pati Kan Pèp la)